Gratitud 4 min
La gratitud como práctica diaria
Agradecer no niega lo difícil. Es aprender a ver también lo que está bien.
Agradecer no significa que todo esté bien ni que debas fingir alegría. Es entrenar la mirada para que, junto a lo que pesa, también veas lo que sostiene.
Un ejercicio de dos minutos
Cada noche, escribe tres cosas concretas por las que te sientes agradecido. Mejor lo pequeño y específico ("el café caliente de la mañana", "la llamada de mi hermana") que lo general ("la vida").
Si un día no encuentras nada, está bien. Escribe una sola cosa, aunque sea mínima.
Con el tiempo, el diario se convierte en un lugar al que volver cuando te cuesta ver lo bueno. Lo tienes en las prácticas.